DETRÁS, MÁS ALLÁ
Detrás, detrás, más allá.
Detrás, más allá.
Detrás, más allá te busco.
como si fuese a morir.
Barral editores (Barcelona, 1971), pág. 223.
«El cambio de aspecto verbal es otro fenómeno que ayuda a precisar esa citada oposición. Frente a las frases rotundas construidas sobre presentes de indicativo, que connotan de certeza y proximidad los hechos, la última estrofa recurre a la presencia de los infinitivos para rodear a la expresión de un hálito de temporalidad. Según Feal Deibe, el uso del infinitivo en Salinas «es uno de los dos procedimientos principales para expresar la quietud deseada». Y en esa estrofa la quietud es significativa de la aprehensión y permanencia en una situación gozosa anunciada por el aspecto puntual del adverbio “ya”. J. Guillén apunta la misma idea al inicio de su edición sobre Salinas:
«El enamorado parte del amor —conseguido— tras la mejor amada posible: Sí, por detrás de las gentes/te busco. Por detrás del nombre, de la imagen, del espejo. Detrás, detrás, más allá de la persona social, superficial, común que existe para los otros. (…) Se ansía el tú más profundo y secreto que el amor descubre y exalta como si lo soñase. Este momento de quietud extática (…) es el Más Allá extremo del gran amor exigente».
Para concluir la valoración de los predicados, falta añadir que el único verbo usado en forma personal, «fuese», acaba de corroborar esa idea de imprecisión, esa imposibilidad de concretar cómo será el nuevo estadio de la vida del yo y el tú. Por ello el poeta debe recurrir a una comparación y a la formulación de una hipótesis gracias al uso del modo subjuntivo.»
(de Comentario estilístico y estructural de textos literarios de Montserrat Escartín y Eugenio Martínez, editado en PPU en 1989).
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