de un blanco papel vacío se sostiene el presente

Hace años tuve una amiga muy gorda, tirando a mórbida, una de esas mujeres que la gente no puede dejar de mirar con asco en las paradas de autobús, pero que sin embargo se vuelven invisibles en la discoteca, a pesar de sus más de cien kilos de carne empaquetada, lista para consumir. De las que tiran millas comiendo, como una forma de huir de la amarga travesía, mientras paradójicamente van echándose lastre encima.

Estaba convencida de que nunca llegaría a conocer el amor. Pero un día, se cruzó en su camino un tipo bajito, increíblemente bajito, pelón como un bebé, uno de esos hombres que las mujeres miran por encima del hombro, como asomándose a una cuna. Y entre ellos surgió el amor, ¿el amor puro?, ¿el amor verdadero? El amor por eliminación, el amor del desecho, de: cariño, estamos deshechos el uno para el otro. Tal vez la única clase de amor en que creo

Fragmento de la página 121 de La memoria del alambre, de Bárbara Blasco

¿Quién no se interesa por la historia de una gorda, de una gorda cualquiera en una playa cualquiera, ahora que hay tantas al natural? Sin eufemismos, ¿quién no va a prestarle los oídos a un amigo que comienza contándote que él tuvo una amiga muy gorda? Gorda, obesa, mórbida…, indica la protagonista de esta pequeña obra maestra. Seguro que alguna vez te has encontrado en la fila de la caja del súper a una gorda así, a una gorda que has mirado con asco. Ya, ya sé que eso nunca saldrá de tu boca, pero de tu pensamiento sí, casi de manera refleja. Todo es fruto de tus juicios, prejuicios y sesgos, tan válidos como los juicios, prejuicios y sesgos del contrario. Nada es invisible. Tu época, tus sesgos. Qué bien vistas estaban las gorditas en el Renacimiento ¡Mira qué gorda!, piensas mientras cocinas un asco. ¿Eres gordofóbico?

En una discoteca las gordas no son del todo invisibles. ¿Quién no ve en una discoteca a una gorda? Todos la ven, por muy estoicos que se vuelvan de repente. Pero la literatura salva.

Había un hombre para ella, en la literatura, en La memoria del alambre. En la realidad también. Pelón como un bebé. No está gordo, pero es pelón y bajito. Es genial la comparación que hace la autora, Bárbara: «como asomándose a una cuna». Pobre. Pero ahí estaba el amor. El amor surge también, y de igual forma, tanto en la ficción como en la realidad.

A diferencia de lo que piensa la protagonista yo sí lo considero un amor puro y no un amor por eliminación. La genialidad, en cambio, reside en ese trasvase de significados que contiene la expresión «estamos desechos el uno para el otro». Porque no existe el amor por eliminación. ¿Dejas de amar a tus abuelos, a tus vecinos, a tus hijos porque son gordos, bajitos y pelonchos? Menos mal que existe el amor sostenido en las virtudes que tiene el otro. Si bien en el amor hacia una pareja el componente físico es importante, nadie es desecho por mucho trozo de carne con ojos que sea. Me encantó la cita, Bárbara. Enhorabuena por tu libro. Escribiré pronto y aquí sobre él.

Retrato de mujer
Hasta ahora catalogado como Retrato de Lavinia Vecellio (hija de Tiziano) por Veronés, fue pintado en el taller de Tiziano y representa a una dama desconocida. Contrasta la calidad del rostro, probablemente de Tiziano, con la rutinaria ejecución de la indumentaria, debida a sus ayudantes. Hacia 1560. Óleo sobre lienzo, 117 x 92 cm.
Fuente: Museo del Prado.
Todo comenzó en mi cuaderno

Descubre más desde soporto tropos

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde soporto tropos

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

¿Te gustaría recibir los artículos de SOPORTO TROPOS en tu correo?

Suscríbete y descubre buenos libros y buena literatura

Seguir leyendo