
Os presento mi nueva máquina para los meses que vienen con la que organizo mi trabajo, mis lecturas, algunas notas sobre lo que leo, algunos apuntes modo diario, también registros curiosos e ideas, muchas y malas, buenas y perversas ideas sobre lo que me acontece en el día a día. El archivo crece. Es el cuaderno n.º 30, esta vez un Rhodia [goalbook] que compro por recomendación de una compañera de Inglés.
Me gusta el concepto de “Paper Machine”, como definía Niklas Luhmann sus “papelitos”. Básicamente, en mi cuaderno sigo el método que desentrañó de su experiencia y angustia Ryder Carroll con su Bullet Journal. Os animo a que hagáis del método carne de vuestra carne a lo largo de vuestros días: escribiréis y reflexionaréis más, e imprimiréis a vuestra vida un tempo humano, amoldado a vuestra personalidad, ajetreos, deseos y proyectos. Ayuda, cómo no, a cierta desintoxicación digital.
Me ha ido tan bien siempre llevar un cuaderno bajo el brazo, traduciendo y entendiendo la vida a través de lo analógico, que lo recomiendo con mucho fervor.
Animado quedas. Ahora recuerda lo que decía Salinas en El defensor:
“Todo lo que se ansía comunicar ha de valerse de palabras escritas, signos de signos, para exteriorizar la plena realidad de nuestro estado interior”
¡Píllate un cuaderno y viaja de verdad!
Disfruta.
PD: Pienso que se puede leer todo lo que enseño. No hay nada extremadamente personal.

Pero ojo, con los cuadernos te puede suceder lo que a Updike:

Puedes encontrar todas las fotografías que incluí en esta publicación de Instagram en: https://www.instagram.com/p/DGvCNsjM8GAvPjmBgLoY13X0IdqyA7HG5BPfzY0/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=MzRlODBiNWFlZA==
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