Este año me he leído cuarenta y un (41) libros y acabo de hacer la selección de los que me han parecido mejores. Mejores para mí es que los releería sin ninguna duda. Si aplico el criterio obtengo catorce (14), como los catorce puntos Wilson. Qué gracia. Por cierto, que haya aparecido un número capicúa uniendo el número de leídos y el número de seleccionados sin haberlo pretendido, me ha gustado. Y me ha gustado porque, no sé si lo sabían, el nombre que di a este blog, Soporto tropos (4114), es un maravilloso palíndromo. Todo se alinea a final de año.

El trantrán. En enero leí cinco, en febrero dos, en marzo cinco, en abril cuatro, ¡en mayo seis!, en junio uno, en julio cinco, en agosto cinco, en septiembre tres, en octubre dos, en noviembre dos y en diciembre uno, aunque tengo dos a punto de acabar.

Empecé el año enumerando en una página de este blog qué iba leyendo. Pero aquello me aburrió. O al menos, no me convencía hacerlo así y por eso dejé de contar en octubre de 2025. La tenéis aquí, por si queréis echarle un vistazo. Eso sí, lo advierto: está incompleta.

1.º El primer libro de 2025 es Fedra, de Racine (Cátedra, 2007). Por clásico, porque me tocará este año hablar de él en Literatura universal y porque Racine, a pesar de que era muy severo moralmente -en Fedra es total el clímax- y sus tragedias son lo más pesimista que hay, los elementos que utiliza siempre están al servicio de la acción en escena. El Clasicismo es lo que tiene. Y mirad que sus personajes lo pasan mal por las pasiones, que los desenfrenan, y que cuando se enamoran…, qué desastre, qué destrucción. En fin, un clásico que nunca defrauda. Te lo recomiendo. Es teatro y escribí algo aquí sobre él.

2.º El segundo libro que recomiendo es El naufragio de la Segunda República, de Inger Enkvist (La Esfera de los Libros, 2019). Me ayudó a seguir matizando mis prejuicios contra la Segunda República. Si bien es revisionista y de derechas, desmonta el relato mitificado que existe sobre la Segunda República, que predomina, por desgracia, en los ámbitos educativos de los institutos de secundaria y en buena parte de la historiografía actual. La autora lo dice muy clarito: «la República no cayó principalmente por el golpe militar de 1936, sino que se suicidó mucho antes por la acumulación de factores internos demoledores». Con su lectura maticé, sobre todo, algunas inquinas puesto que en él se evidencia que fueron la violencia política tolerada la que provocó que todo saltase por los aires. Los políticos de extrema izquierda no estuvieron a la altura de muchas circunstancias, dando al traste con lo que se proponía desde una izquierda más centrada y republicana, que no extremista. Esto ya me lo había susurrado al oído Chaves Nogales.

3.º El tercero es un libro de mesita de noche para consultarlo y releerlo sin parar: Cuadernística, de Cristóbal Polo (Wunderkammer, 2025) donde las ideas respiran y los escritores viven. Después de leer sus páginas te convencerás de que un cuaderno, utilizar diariamente un cuaderno, te hará mejor y por ese motivo los que nos rodean no se quejarán ni de ello ni de nosotros. Compruébalo. De este título escribí una reseña en Zenda. Podéis leerla allí o en Soporto tropos. Merece mucho la pena. El libro, claro.

4.º El cuarto es de Solvej Balle y se titula El volumen del tiempo I (Anagrama, 2024). Su compra y su lectura fue un arrebato, un impromptu que finalmente se constituyó en una de mis mejores lecturas de 2025. Tomé la decisión de leerlo después de leer un tuit sobre él (recuerda, me borré de Twitter, jeje 🎉) donde Alberto Olmos incluía su reseña en ‘El Confidencial’ escribiendo sobre él. Aún no he escrito la mía y no creo que lo haga a estas alturas, pero recomiendo su lectura. Esperaré a leerme el segundo volumen porque cuando se trata de pura ficción, siempre hay que bebérsela.

5.º Me impactó. Me dejó estupefacto. Debería leer más a Juan Mayorga. Su El chico de la última fila (La Uña Rota, 2019) es demoledor. Hoy es un clásico moderno en teatro. Las descripciones que se hacen del proceso de escritura en adolescentes son fascinantes. El juego que se describe entre la vida real de uno de los adolescentes y el proceso creativo de la literatura que va creando y leyendo simultáneamente el protagonista es, en serio, créanme, muy sugerente. Obra atractriz. La incorporé al canon de lecturas para mis alumnos. Todos los alumnos de un instituto deberían salir de segundo de bachillerato con este libro leidísimo. Anda que no sería una magnífica lectura para ese curso. Ojalá los gerifaltes queden inspirados por la musa y lo incorporen como lectura obligatoria.

6.º Donde hay un tonto siempre hay literatura. Es mi tesis. Y eso pasa en Los pájaros, de Tarjei Vesaas (Nórdica libros, 2025). Lo que cuenta este libro es lo que imaginas a partir de lo que no está escrito. Insisto: de lo que no está escrito. Ese es su punto fuerte, y ahí reside que sea, en realidad, una pequeña obra de arte literaria. Literatura noruega que profundiza en lo más abisal de los sentimientos humanos, tanto para no perder la esperanza como para machacarla. Escribí reseña, que publiqué en Zenda y en Soporto tropos. Muy recomendable. No seas tonto.

7.º Llegué tarde a Flannery O`Connor y a El negro artificial y otros escritos (Encuentro, 2019), pero que muy tarde, pero es uno de mis imprescindibles de 2025. Me sucedió lo mismo cuando descubrí a Salinger, que me leí todo lo que había escrito de un tirón. Con Flannery quizás me suceda lo mismo. Los relatos que integran este libro son espectaculares. Cuatro en concreto, muy brillantes: «El negro artificial», «Un hombre bueno es difícil de encontrar», «Revelación» y «La espalda de Parker». Además, este libro incluye tres certeros ensayos cortos de la autora, a cual más virguero. Lo reconozco: he quedado deslumbradísimo con su literatura. Y cómo habla de ella en «Naturaleza y finalidad de la narrativa», «La Iglesia y el escritor de narrativa» e «Introducción a la biografía de Mary Ann». Publiqué en Zenda y en Soporto tropos mi reseña. Este libro es una joya. Píllatelo para tu biblioteca, por favor. ¡Y qué me decís de la portada!

8.º No soy ni superdotado ni de alta capacidad pero conozco a muchos superdotados o gente de alta capacidad. Adolescentes sobre todo, pero en Como un pájaro en una pecera, de Lou Lubie (Norma Editorial, 2025) es un cómic que va de los muchos adultos que no dejaron de ser superdotados. ¿A cuántos conoces? ¡Anda que no hay! Y son como los describe este cómic. Al cien por cien. Todas las bibliotecas de instituto deberían tener, al menos, un ejemplar de este cómic. Todas. La de mi instituto aún no la tiene y ¡vaya falla! No obstante, si eres de Jaén, hay un ejemplar en la biblioteca pública. Tanto me gustó que le propuse a Zenda escribir sobre él y claro, lo aceptaron. Después la publiqué en Soporto tropos. Aprovecha y léelo, haz el favor, por favor. En la reseña de Zenda hay imágenes muy sugerentes del interior del cómic. Pincha, no te miento.

9.º Cuando leí El órgano, de Diego Sánchez Aguilar (Candaya, 2025), se me cruzó por el camino una cita de Nabokov que se podría emplear en la totalidad en esta novela rara, simbólica e inteligente, que viene a completar otro ladrillo en el edificio de la buena literatura. Así, Nabokov decía: «De todos los personajes que crea un artista, los mejores son sus lectores«. En esta novela también aparece un idiota, casi mal parido, que da sentido a toda la trama. Una historia fruto de una imaginación muy rica y un narrador muy bien dotado para dotar de plasticidad literaria a lo que se cuenta. Racine y su fatalismo vuelven a aparecer. Nihil novo sub sole. Hubo reseña en Zenda y después, en Soporto tropos.

10.º y 11.º Buena gente, de Isaac Sánchez (Dolmen Editorial, 2025) y Baños Pleamar, del mismo autor (Dolmen Editorial, 2023), han sido dos tebeos que me leí en verano con los que me divertí muchísimo. Y por eso están en esta lista. He de reconocer que redescubrí el placer de leer tebeos buenos que me abstrajeron durante el descanso estival. Los recomiendo. Originalísimas historias que revelan, por una parte, qué buenos somos todos hasta que aparece la avaricia, la codicia, o el ansia por el dinero, que termina pudriendo a un pueblo entero, y en el segundo, Baños Pleamar, una divertidísima secuencia de situaciones costumbristas ambientadas en la infancia del autor, cuya familia poseyó ese establecimiento, los «Baños Pleamar». Entrañables ambos. Me hice muy fan de Isaac Sánchez. Si eres de Jaén, los tienes en la biblioteca pública. No escribí sobre ellos nada, pero me quedé con muchas ganas.

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Registro del tiempo de lectura de ‘Poderes terrenales’.

12.º Viví durante un tiempo en Poderes terrenales, de Anthony Burgess (El Aleph editores, 2008), autor de La naranja mecánica y guionista del Jesús de Nazaret de Zefirelli. Le dediqué medio mes a esta maravilla porque tenía mil páginas o así, que leí entre entre agosto y septiembre de 2025. Me llevó diecinueve horas. Lo computé. Tengo los registros en el cuaderno como prueba. Lo leí porque me enamoré de la reseña que escribió Martin Amis en La guerra contra el cliché. Escritos sobre literatura. Comprobé que estaba en la Biblioteca Pública de Jaén y me lancé a por él. Qué satisfacción me ha producido haberlo leído. Amis la exalta, aunque es objetivo. Comienza la reseña con una advertencia: «hay dos clases de novelas largas. Las de la primera son novelas cortas que se alargan mucho, y a ella pertenece la mayor parte de la producción de este género, sobre todo, en los Estados Unidos, donde es habitual tener que talar bosques enteros a fin de que los escritores puedan publicar sus obras de espionaje, misterio, aventuras espaciales, crónicas familiares y un largo etcétera. Las novelas largas de la segunda clase, en cambio, lo son por necesidad, a causa de las complejas demandas que plantean tanto a sus autores como a sus lectores. Poderes terrenales es una novela larga de la segunda clase, lo cual la hace doblemente notable».

Más adelante, Amis afirma que «Con todo, en cierto sentido, Poderes terrenales es una obra que pertenece tanto a Toomey como a Burgess. Constituye un logro considerable por la amplitud y la complejidad de su propósito y el esfuerzo maravillosamente sostenido con el que se lleva a cabo, y está llena de melancólica benevolencia por el mundo errante que recrea. Es inevitable que, como género literario, la novela larga tenga fallos y no acabe de lograr del todo lo que se propone, y este libro muestra numerosos puntos débiles, más o menos ocultos por su bulliciosa superficie verbal. Pero, a pesar de sus limitaciones humanas, muestra que su autor ha llegado a la cúspide de sus propios poderes terrenales». ¿No te lo vas a leer? Yo caí. Me dejó embelesado. Además, sé que en el blog El uso correcto del jabón están escribiendo algo sobre esta novela porque se la descubrí al editor de ese magnífico blog. ¡Viva!

La reseña de Amis fue publicada en diciembre de 1980 en el New York Times Book Reviews. Qué frescas resultan estas palabras hoy, diciembre de 2025. Porque es buena literatura sobre la que se construye esa magnífica crítica literaria. No hay más.

13.º Contando con Vaim (Random House, 2025), llevo por lo menos tres novelas de Fosse leídas en menos de un año. Le leí casi todo lo que le publicaban en España. Así también Vaim, que ha sido otra de mis favoritas y de la que escribí una reseña en Zenda que titulé «Todo resulta extraño si no se escribe». El estilo de Fosse en Vaim es importantísimo porque se constituye en un elemento que le permite alcanzar ese punto donde se fraguan los juicios que consolidan que una obra de literatura ingrese en el canon literario de todos los lectores. Vaim es una novela que cumple muchos de los requisitos que conforman un futuro clásico, la verdad. Porque como revela el propio Fosse, todo es extraño cuando se consigue descubrir que la literatura puede convertir la vida de un solo hombre en un relato universal de la humanidad. La reseña también la publiqué en Soporto tropos.

Y 14.º La culpa de que este libro esté aquí la tiene Enrique Murillo, autor de Personaje secundario (Trama Editorial, 2025), que es un libro que aún no he terminado. Por eso no está en esta lista, aunque se lo merecerá en la de 2026, sin lugar a dudas. Y hablo de Enrique Murillo porque fue él quien insistió a lo largo de las páginas de su libro para que leyera Mi hermana Elba, de Cristina Fernández Cubas (Tusquets, 2024). Los libros llevan a otros libros. Lo terminé hace unos días y sin remedio y desde luego, se ha merecido estar en la lista de mis libros favoritos de 2025, por supuesto. Mi hermana Elba (1980) es la ópera prima de Fernández Cubas y reúne una serie de relatos que rompieron, por decirlo de alguna manera, con lo que se escribía en España hacia los años 80. Y de ahí la importancia y relevancia que le da Murillo a este título. Podría decirse que es un texto que se integra en el relato fantástico español, con dosis de delicadeza y crueldad a partes iguales y que resulta muy mágico a la vez. Además, como me ha entusiasmado su prosa, voy a seguir leyéndola en algún otro título.

La lista se ha acabado. Van cerca de dos mil quinientas palabras (2538 para ser exactos) que solo tiene una intención: descubrirte títulos de buenos libros o al menos, de libros sugerentes que quizá no encuentres en las más que previsibles listas que han empezado a proliferar por esta época. Esta lista no es previsible, te lo aseguro, entre otros motivos porque incluyo títulos con los que el autor de este blog se ha divertido muchísimo y ha disfrutado, y que, por una razón u otra, me han estimulado a plasmarlos aquí.

No me voy sin hacer un anuncio, hoy día de los Inocentes. Y es que acabo de crear un canal en WhatsApp de recomendaciones de libros donde me gustaría anunciar mis opiniones, juicios y reseñas sobre todos aquellos que lea y me hayan gustado o, por qué no, me hayan aburrido y haya tirado o quemado. Lo he llamado Déjame que te recomiende un libro y espero que sirva de algo, al menos, como rinconcito prescriptor.

Únete al canal pinchando sobre la imagen:

Te deseo que pases una feliz Nochevieja y una alegre entrada de año 2026. Ojalá el año que entre se parezca a un libro donde no solo encuentres buenos personajes, sino una trama que te permita encontrar lecturas que te nutran y te ayuden a vivir mejor, sobre todo.
Gracias por haber estado aquí, en Soporto tropos, leyendo mis recomendaciones y reseñas.
FELIZ 2026


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2 respuestas

  1. Avatar de Cristina Oriol Fernández
    Cristina Oriol Fernández

    El chico de la última fila tiene adaptación cinematográfica, deberías verla.

    1. Avatar de Bernardo Munuera Montero

      Ah, muchas gracias, Cristina. No lo sabía. ¡La buscaré!

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