
Tengo que encontrar la cita donde Rafael Sánchez Ferlosio nos aconsejaba que cuidásemos la caligrafía. Para él, quiero recordar, era algo muy importante. He de encontrar esa cita porque cuando la leí hace ya muchos años, me inspiró muchísimo. Espero tener suerte y poder localizarla.
Por otro lado, hoy he estado curioseando en el blog de Blogspot de José Naranja, tipo que también me inspira demasiado. Admiro que haya conseguido vivir de lo que dibuja y escribe. Todavía no he comprado ninguno de sus cuadernos manuscritos, pero espero hacerlo muy pronto. De hecho, esta caligrafía que estoy utilizando en esta página está inspirada en la suya. La gran diferencia entre la que hacía antes y la que estoy experimentando ahora es que al escribir las palabras no levanto el bolígrafo mientras escribo las palabras.
El resultado, como pueden comprobar, es evidente. Muy evidente, por cierto. He observado otras páginas manuscritas de este cuaderno y la diferencia es considerable y muy llamativa. Tan llamativa que voy a tratar siempre que pueda y disponga de tiempo de realizar esta letra, o para ser más precisos, esta caligrafía.
Aún hay letras que no sé cómo se ligan. Por ejemplo, la letra q. ¿Cómo se liga el palito transversal de la q? Hay dos maneras: o esta que, o esta otra: que. En este segundo ejemplo sí he levantado el bolígrafo para trazar el palitroque. En el primer caso no.
La gran diferencia es levantar o no levantar el bolígrafo mientras escribes. Eso significa que los puntos a las íes los escribes al final, una vez que terminas de escribir la palabra.
Hasta hoy vale este primer experimento de nueva caligrafía. Espero disponer de más tiempo para seguir escribiendo con tanto gusto y parsimonia. Hoy, porque es tiempo de Navidad, que si no… ¡Pues este es el objetivo!
[Entrada escrita el 4 de enero de 2026 en la página 119 del «Cuaderno de vida» n.º 32]
Deja un comentario