
Llego a Reglas y consejos sobre investigación científica. Los tónicos de la voluntad con mucha ilusión. Lo descubrí gracias a Revista de Literatura y a un artículo que aparece en su último número y cuyo autor es el editor de esta interesantísima obra, publicada por ediciones Doce Calles y el CSIC. Se trata de Julio Salvador Salvador (Cádiz, 1994), profesor y doctor en Lengua Española y sus Literaturas con Premio Extraordinario por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y que es, como estoy descubriendo tanto en el estudio introductorio que se incluye en esta obra como en el artículo que me ha llevado a este libro, un apasionado especialista en la figura de Santiago Ramón y Cajal.
Llevo leídas cuarenta páginas y no he podido resistir esa pulsión que me animaba a exponer y revelar aquí, en este espacio tan personal como es este sitio, el hecho del comienzo de su lectura.
Antes, y ayer, acabé de leer, subrayar y extractar para mi fichero, un artículo de este profesor, que descargué, imprimí y devoré durante los recovecos de los días de esta semana. Y lo hice así porque me imaginaba qué podía desplegar y contener un artículo con un título tan sugerente «¿Cajal autocensurado? Nuevas noticias en torno al Doctor Bacteria y la vida editorial de Cuentos de vacaciones (1905 y 1906)». [PDF]
Después de leerlo me sorprendí por la faceta literaria de Ramón y Cajal, aunque su intención no solo fuese divulgativa, sino regeneracionista:
«Los regeneradores del 98 solo fuimos leídos por nosotros mismos: al modo de los sermones, las austeras predicaciones políticas edifican tan solo a los convencidos. La masa permanece inerte. ¡Triste es reconocer que la verdad no llega a los ignorantes porque no leen ni sienten, y deja fríos, cuando no irritados, a los vividores y logreros!»[1]
Y si bien estoy en este momento leyendo el estudio introductorio, no niego las ganas de adentrarme en Reglas y consejos. Sobre todo, después del comentario que Azorín hizo sobre la obra:
«Sobre las Reglas y consejos, de Cajal, habría mucho que hablar; nos limitaremos a hacer algunas indicaciones; señalaremos, acá y allá, algunos pasajes del libro, que son a manera de jalones en el espíritu del autor. Ante todo, hemos de hacer constar el placer que causa el ver a un hombre que por sus trabajos parecería ajeno al arte de la prosa, escribiendo en un estilo verdaderamente literario, un estilo claro, preciso, limpio y ameno, insinuante».[2]
Expresada la razón por la que escribo estas letras, divulgar entre quienes se acercan a este rincón personal y profesional la existencia de esta joya bibliográfica, quiero revelar que sí, que parece que va a merecer la pena la adquisición hecha, para leerla con tranquilidad, lápiz y papel.
Acabo publicando las fotografías prometidas más arriba, entre las que incluyo las de su robusto índice. Y me pregunto ahora por qué no pudiera surgir en mí, después de su lectura, ese ánimo para comenzar a investigar -a mi ritmo-, sobre la ciencia literaria, aplicando el close reading, que consiste, ni más ni menos, en leer de manera atenta, de forma minuciosa y detallada, los detalles formales y los del contenido, con el fin de descubrir los significados más profundos, o verdades literarias y científicas, que encierran los textos literarios, promoviendo una consecuencia escrita después de la reflexión sobre el texto, un fruto del destilado textual: un elixir científico, goloso y nutritivo.
No me extiendo más. Aquí están las imágenes del libro. Disfruten también:
[1] Ramón y Cajal, Santiago (1923b): Recuerdos de mi vida, 3ª edición, Madrid, Imprenta de Juan Pueyo.
[2] Azorín [José Martínez Ruíz] (1913): Los valores literarios, Madrid, Renacimiento.





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